Te miro q los ojos y solo puedo sonreír. Hoy fue un día malo y no te lo puedo decir; no te puedo decir que todos estos suspiros te pertenecen, que esta incomodidad en el pecho es porque no puedo ayudarte, porque no sé cómo hacerlo, que ese nombre que vi en tu celular hace unos días me hizo dudar pero no dije nada porque pensé que no era nada, pero esa ampolleta que se encendio en el cuarto oscuro de mis pensamientos era correcta. ¿Por qué la gente es así? ¿Por qué no te puedo ayudar? Quiero ayudar, alejar todo eso que no quieres, protegerte y cuidarte, aunque muchas veces no lo pueda hacer ni conmigo misma. Me siento como antes, pero aún así una parte de mí me dice que mantenga la calma, que algo saldrá de esto. Gracias por decirme. Gracias por confiar en mí.
Contexto
Leer palabras (y por lo tanto darles significado) depende del contexto. Me lleg贸 un mensaje. El contexto tiene tres partes al leer este mensaje: el del emisor, el medio por el cual se transmite y el receptor. El medio por el cual se transmiti贸 el mensaje est谩 sujeto a miles de interpretaciones de parte de qui茅n recibe el conjunto de palabras. El receptor seguramente no tiene idea de lo que ese conglomerado de letras causa en su receptor. Y claro, el receptor al saber perfectamente el conecto de este mensaje decide ignorarlo para dar paso a la interpretaci贸n seria y casi literal de 茅l, porque a final de cuentas so帽ar es completamente gratis, hasta inventar un contexto nuevo a esas tres palabras que dijiste hace un poco m谩s de dos minutos.
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