Entre el mar y yo hay una lágrima de distanta

Salió muy rápido de su pieza porque tenía mucha hambre, así que se sentó a comer con dicha ese plato de fideos con vienesas que le había preparado su mamá; claramente no era lo más nutritivo, pero pucha que era rico. Todo iba bien hasta que de la nada empezó a escuchar voces discutiendo, hablando más fuerte, hablando de números, autos, negocios y su sistema lloroso empezó a funcionar; su garganta comenzó a cerrarse, sentía que se ahogaba, que un mar estaba entre su estómago y su boca, sus ojos empezaban a desbordarse, sentía grandes gotas de agua salada queriendo ser libres y correr por sus mejillas, hasta que una cayó, y luego la otra, y así, grandes gotas caían por su cara. Trataba de comer agachada, que su pelo tapara su rostro y sus lágrimas, le cargaba llorar mientras comía ya que no sentía los sabores, era como su el agua y la sal taparan todos los sabores del universo. Siempre se acordaba de las películas del Studio Ghilbi, con sus lágrimas gordas y redondas; así eran las suyas, así las sentía. Solo quería llorar y seguir llorando hasta que esas voces de callaran, hasta que su garganta dejara de doler, hasta el momento en que pudiera salir de su casa para llegar al mar y que así sus lágrimas corrieran libres hasta caer para confundirse con la inmensidad del mar.

Estaba salado el almuerzo.

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