Me gusta esta noche en la que mi cabeza se aclaró un poco, en la que comprendí que no era tan malo sentir, y que es simplemente eso, y es algo a lo que no estoy acostumbrada, así que es por eso que me cuesta tanto aceptarlo. Me gusta darme cuenta que necesito hacer cosas por mí, ser más yo que nunca, volver a serlo si es que es posible, me gusta no perderme, hablar de lo que me pasa y sentirme comprendida. Me gusta también el ayudarme a mí misma, muy autoayuda y Pablo Cohelo, pero es impagable el sentirte tonta y el dejar de hacerlo luego de poner todo en orden. ¿Cuántas partes de mi yo faltarán?
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