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vino

"Para olvidar, oh, para olvidar..." dijo mientras tomada su segunda caja de vino, de esas baratas, esas que compr谩i en cualquier negocio de tu barrio, esas que no tienen muchas veces ni gusto a vino, esas que ten铆h que hasta dudar del color burdeo, pero que en verano sirven para hacer mel贸n con vino. Esas que justamente sirven para olvidar el trabajo de mierda que ten铆h para poder llevar plata a la casa. Esas que sirven para olvidar que hace nada perdiste a un hermano, que no lo viste por 煤ltima vez bien y que casi va tu madre con 茅l. Esas que justamente sirven para olvidar, para borrar. "Olvidemos" le dijo su compa帽era. Le sirvi贸 una vaso chico, de esos que hacen a帽os compraron en una feria navide帽a, cuya caja a煤n vive, y que tiene las cartas del tarot que aprendi贸 a leer hace a帽os. "No pude..." Pero sab铆a que no importaba. Ya hab铆a pasado. As铆 que lo 煤nico que en verdad quedaba ahora era olvidar, quitar, y de nuevo empezar.

mochila

Creo que soy una mujer que no supera las cosas, as铆 que soy de las que aprende a vivir con ellas. Tanto as铆 que desde abajo me traje todas las cosas ac谩 arriba. Me dijo si me ayudaba a quitarme la mochila tan pesada que llevaba y le dije que no. Ya era parte de mi.
Indigno. Denigrante. Peor que animales. As铆 Juanito y Mar谩 se dieron cuenta de c贸mo aquellos que estaban arriba de ellos los pasan a llevar como quiere. Se los pasean. Lo 煤nico que pasaba por sus mentes era c贸mo no se daban cuenta antes y solo una respuesta apreci贸 ante ellos. La costumbre. La costumbre es el peor de los males.

impulso

¿Y si no hubiera comprobado lo que le hab铆a dicho su padre en forma de fantasma vestido de armadura en aquella noche fr铆a mientras esperaba que apareciera para ver si era verdad lo que sus amigos le hab铆an dicho? ¿Y si hubiera actuado con impulsividad? ¿Y si no fuera el rey de los procrastinadores?
-Nos vemos- dije con la sonrisa en la cara. -Nos vemos- me dijo.

.atisiV

Me viniste a ver y no alcanc茅 a decirte ni un misero hola, ni mucho menos un c贸mo has estado. Quer铆a preguntarte mucha cosas, pero no pude ni siquiera formular la pregunta. Y qu茅 decir de abrir la boca; parec铆a una tarea  casi tit谩nica que solo los seres m谩s valientes podr铆an haber hecho frente a ese par de ojos que me miraba con la misma curiosidad con la que yo miraba los tuyos, los tuyos y por supuesto mientras miraba tu ya borrosa cara, que a fin de cuentas sigue igual que la 煤ltima vez que te vi. Cada vez escucho menos tu voz. ¿Est谩s bien? Me imagino que sigues hablando. Gracias por venir. Te echaba de menos. Vuelve pronto, por favor, porque sabes que siempre te estar茅 esperando.
"Que amanezca bien", y no amaneci贸.