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Frutillas con Chocolate

Jean se encontraba en la mesa de su departamento terminando de comer cuando Marco abri贸 la puerta. Estaba cansado, pero feliz de poder llegar a casa luego de un largo d铆a en la oficina. Jean al parecer se encontraba ensimismado en la televisi贸n porque no se dio cuenta de que Marco hab铆a entrado a la casa hasta que le dio un beso en la mejilla. -¡Me asustaste!- dijo Jean, a lo que el hombre de pecas solo pudo soltar una peque帽a risa. -¿Tan feo estoy acaso?- pregunt贸 Marco, mitad ofendido mitad en broma. Jean solo pudo re铆rse un poco y se par贸 a darle un beso en los labios a Marco. Luego de esto Marco se dirigi贸 a su pieza para cambiarse de ropa y a ponerse algo m谩s abrigador ya que ven铆a con fr铆o luego de caminar desde la estaci贸n de metro hac铆a su casa. Cuando regres贸 al comedor se encontr贸 a Jean comiendo frutillas. Iba a sentarse en el sof谩 pero decidi贸 sentarse al lado de su novio a ver una pel铆cula que daban en el cable a esas horas de la tarde. No sinti贸 cuando Jean se par贸 d...

como siempre, como nunca

Jean por fin se hab铆a acostado en la cama que compart铆a con Marco despu茅s de la pelea. Siempre que discut铆an era 茅l el que se iba de donde fuera que sea y se dirig铆a a la pieza de los dos para disponerse a cerrar los ojos y quedarse dormido, ya que gracias a muchas cosas esa era una de sus virtudes, la de poner la cabeza en la almohada he irse al mundo de los sue帽os. Sin embargo, en esta ocasi贸n todo hab铆a sido al rev茅s y Marco era el que estaba ya en el mundo donde el inconsciente era el rey. Hoy la pelea hab铆a sido por algo tan chico, tan enano, que hasta Jean pens贸 que era est煤pido y claramente que al decirlo Marco se fue de la habitaci贸n y 茅l hab铆a quedado con todos esos pensamientos en su cabeza, los t铆picos que te quedan despu茅s de una pelea, cuando no le quieres dar mucha importancia y termina invadiendo tu cuerpo, te pesa el pecho, tu respiraci贸n se acelera y ya cuando no te das cuenta todo lo que intentas hacer te sale mal. Ni la m煤sica con sonidos pesados relajaba a Jean en ...

Una foto

Esto de cambiarse de casa en serio hab铆a sido lo mejor que les hab铆a pasado, pero a la misma vez lo m谩s estresante. Su departamento en el centro de la ciudad se hab铆a hecho ya demasiado peque帽o para su peque帽a y linda familia, valga la redundancia. El lugar estaba lleno de cajas color caf茅 con cintas de embalajes, cajas de pl谩stico y solo lo necesario para vivir estos 煤ltimos dos d铆as: la mesa con dos sillas iguales y una distinta, platos hondos, tazas, servicios... todo tres; excepto una cosa: solo un colch贸n de 2 plazas en la que ahora dormir铆an por solo una noche m谩s. Mientras se secaba las manos luego de terminar de preparar una carne para el 煤ltimo almuerzo que compartir铆an en esta casa, Jean se dirigi贸 a la pieza para ver lo que estaba haciendo su hija. Grata fue su sorpresa al ver que la ni帽a estaba revisando algunas de las fotos que ten铆an a煤n en el closet. -¡Pap谩! -exclam贸 la ni帽a al ver a su pap谩 parado en la puerta- ¡justo te quer铆a preguntar por esta foto! Al t...