La mano
Ya habĂa gritado y estaba corriendo. Todo era rápido, todo era blanco y gris. Mi mano izquerda se movĂa muy rápido al vaivĂ©n opuesto al que se movĂan mis piernas. En mi mano derecha estaba la tuya, e ibas corriendo con todas fuerzas como lo hacĂa yo. Estaba buscando un lugar especial y no lo encontrĂ©. Estaba cansada, y entonces me sentĂ©. No sĂ© en quĂ© momento me separĂ© de ti, pero sĂ me di cuenta cuando me tomaste la mano de nuevo y sentĂ tu mirada, te mirĂ© y respiraste con un poco de paz. Al menos aquĂ podremos descansar.
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