como siempre, como nunca
Jean por fin se hab铆a acostado en la cama que compart铆a con Marco despu茅s de la pelea. Siempre que discut铆an era 茅l el que se iba de donde fuera que sea y se dirig铆a a la pieza de los dos para disponerse a cerrar los ojos y quedarse dormido, ya que gracias a muchas cosas esa era una de sus virtudes, la de poner la cabeza en la almohada he irse al mundo de los sue帽os. Sin embargo, en esta ocasi贸n todo hab铆a sido al rev茅s y Marco era el que estaba ya en el mundo donde el inconsciente era el rey. Hoy la pelea hab铆a sido por algo tan chico, tan enano, que hasta Jean pens贸 que era est煤pido y claramente que al decirlo Marco se fue de la habitaci贸n y 茅l hab铆a quedado con todos esos pensamientos en su cabeza, los t铆picos que te quedan despu茅s de una pelea, cuando no le quieres dar mucha importancia y termina invadiendo tu cuerpo, te pesa el pecho, tu respiraci贸n se acelera y ya cuando no te das cuenta todo lo que intentas hacer te sale mal. Ni la m煤sica con sonidos pesados relajaba a Jean en ...