Me gusta esta noche en la que mi cabeza se aclar贸 un poco, en la que comprend铆 que no era tan malo sentir, y que es simplemente eso, y es algo a lo que no estoy acostumbrada, as铆 que es por eso que me cuesta tanto aceptarlo. Me gusta darme cuenta que necesito hacer cosas por m铆, ser m谩s yo que nunca, volver a serlo si es que es posible, me gusta no perderme, hablar de lo que me pasa y sentirme comprendida. Me gusta tambi茅n el ayudarme a m铆 misma, muy autoayuda y Pablo Cohelo, pero es impagable el sentirte tonta y el dejar de hacerlo luego de poner todo en orden. ¿Cu谩ntas partes de mi yo faltar谩n?
Me viniste a ver y no alcanc茅 a decirte ni un misero hola, ni mucho menos un c贸mo has estado. Quer铆a preguntarte mucha cosas, pero no pude ni siquiera formular la pregunta. Y qu茅 decir de abrir la boca; parec铆a una tarea casi tit谩nica que solo los seres m谩s valientes podr铆an haber hecho frente a ese par de ojos que me miraba con la misma curiosidad con la que yo miraba los tuyos, los tuyos y por supuesto mientras miraba tu ya borrosa cara, que a fin de cuentas sigue igual que la 煤ltima vez que te vi. Cada vez escucho menos tu voz. ¿Est谩s bien? Me imagino que sigues hablando. Gracias por venir. Te echaba de menos. Vuelve pronto, por favor, porque sabes que siempre te estar茅 esperando.
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